10 octubre 2012

Venus y Marte.

 Boticcelli. National Gallery (Londres).

O el triunfo del amor. Aunque más que el triunfo yo diría que el dios de la guerra se rinde ante el poder de Venus, que lo deja completamente agotado. No puede haber resistencia, ya que él está en sus dominios y es despojado de todos sus atributos.
Venus dominando y triunfante.

Afrodita fue la mujer de Hefesto, a quien Zeus le había concedido su mano en agradecimiento por haber inventado el rayo con el que había matado a los gigantes. Éste no era más que un matrimonio de estado y Afrodita no quería rendirse a un herrero cojo, rudo, feo y desagradable, por lo que tuvo muchos amantes, entre ellos Ares, quien también fue el primer dios con el que Afrodita se relacionó.
Ares era poco amable y muy duro y al llegar ante Afrodita le explicó sin mayores halagos sus deseos sexuales. Ésta no estaba acostumbrada a esa falta de cortesía y palabras de amor y se asustó, pero entonces Ares se despojó de su coraza y de sus armas y Afrodita se entregó a él al verlo mucho más humano. Cuando Afrodita y Ares se unieron una noche en el lecho carnal, descuidaron el paso del tiempo y Hefesto acudió airado ante los avisos del dios del sol y tejió una malla metálica invisible para tenderles una trampa.